domingo, enero 21, 2007

maestros antiguos, Thomas Bernhard

portada no.5


“El que puede se va del Burgenland, dice Irrsigler, pero la mayoría no puede, están condenados a Burgenland perpetuo, lo que es por lo menos tan horrible como una cadena perpetua en Stein del Danubio. La gente del Burgenland son reclusos, dice Irrsigler, su patria es una penitenciaría. Ellos mismos se convencen de que tienen una patria muy bella, pero en realidad el Burgenland es insulso y feo. En invierno, la gente del Burgenland se asfixian en nieve, y en verano son devoradas por los zancudos. Y en la primavera y el otoño, la gente del Burgenland no hacen más que patear en su propia suciedad. En toda Europa no hay país más pobre ni más sucio, así Irrsigler. Los vieneses convencen siempre a la gente del Burgenland de que el Burgenland es un país hermoso, ya que los vieneses están enamorados de la suciedad del Burgenland y de la estupidez del Burgenland, porque consideran románticas esa suciedad del Burgenland y esa estupidez del Burgenland, porque, a su estilo vienés, son perversos. Al fin y al cabo, el Burgenland, salvo el señor Haydn, como dice el señor Reger, no ha producido nada, así Irrsigler. Vengo del Burgenland no quiere decir al fin y al cabo otra cosa que vengo de la penitenciaría de Austria. O del manicomio de Austria, así Irrsigler. Las gentes del Burgenland van a Viena como a la iglesia, dijo. El mayor deseo de las gentes del Burgenland es entrar a la policía vienesa, dijo hace unos días, yo no pude porque soy demasiado débil, por incapacidad física. Pero después de todo soy vigilante en el Kunsthistorisches Museum y también funcionario público. Al atardecer, después de las seis, dice, no encierro criminales, sino obras de arte, encierro los Rubens y el Bellotto. A su tío, que entró ya al servicio del Kunsthistorisches Museum inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, lo habían envidiado todos en su familia. Cuando, cada tantos años, lo visitaban en el Kunsthistorisches Museum, los sábados o domingos de entrada gratuita, lo seguían, totalmente intimidados, a través de las salas de los grandes maestros y admiraban sin cesar su uniforme. Naturalmente, su tío fue pronto también inspector y llevaba la estrellita de latón en el reverso del uniforme, así Irrsigler. De respeto y admiración, ellos, cuando los guiaba por las salas, no entendían nada de los que les decían.”
maestros antiguos
Thomas Bernhard